A mí me cortan un ovario, pero eso del revocatorio no tiene sino una explicación: el jefe debe estar aburrido de presidir esa gran nada que habita en Miraflores hace once añitos y le hace mucha falta volver a recorrer el país hablando maravillas de sí mismo, insultar desde una tarima a medio mundo, convencer a su maltratado ego de que no está tan ponchao y, zuas, sentirse ganador otra vez aunque sea de un referendo donde los árbitros son nada menos que sus compañeritas de partido y harán lo imposible por salir peinaditas de peluquería anunciando los resultados que espera impaciente su jefe.
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